sábado, 16 de febrero de 2013

Capítulo 31

Almudena la convenció para salir a tomar un café, la llegada inminente de los exámenes la tenía agobiada y casi no salía, era Hugo el que se escapaba a cualquier hora con cualquier excusa para verla. Laura sonrió al pensar en él "¿qué estaría haciendo?" lo imaginó tumbado en la cama leyendo despreocupadamente, "que suerte tenía de que su carrera fuera más light aquel cuatrimestre", suspiró, terminó de arreglarse y salió a la calle.
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Aproveché el momento en que salió con Almu para subir al piso y ponerme manos a la obra, la lasaña necesitaba su tiempo y de eso se encargaría mi amiga. Cuando metí el recipiente en el horno, puse la mesa, avisé a Almu de que se despidiera ya y me cambié de ropa. Oí el ascensor justo cuando colocaba la comida en la mesa y encendía las velas, le dí al play y una suave música llenó el silencio roto por la llave al introducirla en la cerradura.
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"¿Qué era aquel olor? ¿Y esa luz? ¿Y esa música?" entró al salón y allí estaba él, sonriendo con unos pantalones mostaza, una camisa azul y sus náuticos; tenía una rosa en la mano, se acercó a ella y dijo:
 - Felicidades cariño.
Estaba alucinando, ni en sus mejores sueños podría haber imaginado aquel momento, lo había preparado todo con muchísimo cariño, cuidando cada detalle. No le salían las palabras así que simplemente se lanzó a su cuello y lo besó.
 - Gracias Hugo - se le habían saltado un poco las lágrimas - me encanta.

Capítulo 30

"Un año" pensé sin terminar de creérmelo, un año desde que hiciera aquella locura en fin de año y me plantara en su tierra para declararme. Había pasado más de un año desde que ella había entrado en mi vida y no podía ser más feliz.
Estaba preparando mis cosas, esa noche dormiría con ella en su piso y cocinaría para ella con motivo del aniversario. Hice la lista de la compra, realmente quería sorprenderla, había estado ahorrando bastante durante el verano, ese duro verano que se había hecho tan largo y había puesto a prueba mi paciencia, resoplé, este verano sería mucho mejor, lo sabía.
 - A ver... - empecé mirando la lista - hay que coger la carne picada, las láminas de pasta para la lasaña, tomate - miré a mi amiga Almudena - menos mal que has venido a ayudarme.
 - Presente y dispuesta - me guiñó un ojo - vamos, no te pongas nervioso, saldrá bien - tomó el control del carrito y me guió por los pasillos del super comprando todo lo que creímos necesario.



miércoles, 11 de julio de 2012

Capítulo 29

"Mi novia", ese pensamiento cruzaba mi cabeza en cualquier momento, dejándome desarmado, con sonrisa tonta como la llamo yo; y es que, era inevitable, en aquellos momentos era chico más afortunado del mundo, por tenerla, por tener la suerte de que ella me quisiera tanto que aun me asombraba.
Bajé la cabeza hacia mi pecho, donde ella dormía, abrazándome, buscando mi calor.. y allí estaba yo, tumbado en una cama enorme con la chica más preciosa, viendo como el mar dibujaba caprichosas figuras en la arena "¿Se podía ser más feliz?" sonreí y seguí mirándola mientras soñaba, esperando a que despertara y me viera, a mi, lo primero cada mañana y lo último cada noche, y que buscara mis besos, mis caricias,...
  - Shh! no hagáis ruido - oí que alguien decía fuera de la habitación, pues no todo era tranquilidad y el resto de nuestros amigos preparaba el desayuno antes de bajar a la playa.
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La despertó su suave risa, el olor a mar y a pan recién tostado, pero esos aromas no tardaron en ser eclipsados por su fragancia, ella olía a él, y eso le gustaba. Lo abrazó con fuerza y lo besó tan rápidamente que ni le dio tiempo a responder al chico:
  - Buenos días Hugo - dijo mirándolo con inmensa ternura.
  - Hola Laura - él sonrió y fue a buscar su beso, y ella se lo dio encantada, no había nada más dulce que todos aquellos ratos con él, la hacía sentir una princesa porque solo tenía ojos para ella, y no quería que esos días terminasen nunca.

jueves, 10 de mayo de 2012

Capitulo 28

Almu me trajo algo de ropa de Dani para poder poner la mía a secar y ahora estaba sentado en la cama del cuarto de Laura poniendo una película mientras ella terminaba de secarse el pelo.
  - Bueno, que se seque solo ya - dijo aburrida cogiendo el portátil y poniéndolo en la mesa - túmbate ¿no?
Y eso hice, me puse cómodo en aquella cama de la que esperaba no marcharme nunca. Ella se tumbó a mi lado y yo la abracé:
  - Esto está mucho mejor - dijo sonriendo y yo me reí.
Empezamos a ver la peli pero no conseguí concentrarme mucho y finalmente la busqué, la busqué y la encontré esperando con ansia mi beso, ese beso que creíste haber dado y que realmente nunca llegaste a dar, ese beso que provoca que se te derrita el cerebro, el tiempo se pare y no exista en el mundo nada ni nadie más, solo ella, ella y sus ojos verdes, ella y su sonrisa, ella y su forma de caminar, ella y su risa, ella y sus imperfecciones que la hacían perfecta para mi, ella y solo ella, de cualquier manera, en cualquier lugar, a cualquier hora, siempre tendría ganas de ella.

martes, 1 de mayo de 2012

Capitulo 27

Allí estaba él, esperándola con las manos metidas en los bolsillos de sus vaqueros algo caídos, sus converse rojas, su camiseta blanca bajo la camisa roja de cuadros y como único abrigo una sudadera gris. No pudo evitar detenerse para no abalanzarse sobre él y abrazarlo, apartarle ese flequillo indomable de los ojos y decirle que todo iba a ir bien.
  - Hola - saludó Hugo - siento presentarme así, pero no aguantaba más..
  - No tienes de qué disculparte, yo también te echaba de menos.
Se quedaron callados sin saber qué decir
  - ¿Has venido en coche? Hay probabilidad de lluvia.
  - No, andando, necesitaba pasear
  - Yo.. lo siento Hugo
  - No tienes de qué disculparte - dijo acercándose a ella - lo entiendo, perdóname tú a mi por ser tan insistente y pesado.
  - No lo eres, eres la persona que me hace más feliz en el mundo.. - se le anegaron los ojos de lágrimas.
  - Pues no lo parece ahora mismo - suspiró y la abrazó - te quiero Laura y te quiero muchísimo - le secó un par de lágrimas que recorrían sus mejillas - y solo quería decirte que estaré aquí, para ti, siempre - la besó en la frente - porque este es mi sitio.
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Pensé que necesitaría espacio, así que me despedí con un beso en la mejilla en cuanto comenzó a chispear.
  - ¿No quieres un paraguas? - me preguntó.
  - No hace falta - me puse la capucha de la sudadera - probablemente sean cuatro gotas.
Pero a medida que me alejaba, empezó a llover con más fuerza al igual que yo me sentía más y más derrotado; me sentía como el tiempo, me refugié bajo un tejadillo a la espera de que acampara, viendo como pasaban los viandantes bajo sus paraguas.
  - Hugo - era ella - estás empapado, ven a la residencia a secarte o te resfriarás.
  - No importa, mira parece que está parando - salí de mi refugio, necesitaba huir, cuando la escuché.
  - Si me siento derrotada tú me haces más fuerte - la miré - no tengas si estoy contigo ni hambre ni frío ni miedo ni sueño - fue acercándose a mi - que eres la suerte de mi vida - apartó mi flequillo - como diablos se puede quererte tan fuerte - y ya no aguanté más, la besé, la besé como hacía tiempo quería hacerlo y ella respondió a ese beso. Acabando los dos empapados pero sonrientes cuando entramos en la residencia.

jueves, 26 de abril de 2012

Capitulo 26

Nunca había estado tan enamorado "¿enamorado ya?" suspiré, era imposible pero ¿qué otra cosa podía ser? ella se le había clavado hasta en lo más hondo de él mismo, era ella, tenía que ser ella. Miré el techo, me había pedido un tiempo para pensar después de lo ocurrido y yo ¡ya no podía más! ansiaba verla, necesitaba verla,.. solo así me sentía completo, cuando su mano estaba en la mía, cuando buscaba mi calor, cuando su olor se adhería a mi ropa y no quería que se marchase nunca, ..
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Ella no sabía qué hacer, anhelaba estar con él, empaparse de su risa, de su calor, de sus caricias,.. Laura miraba por la ventana reviviendo aquellas horas tan intensas con él, ¿por qué no podía ser él? era perfecto, probablemente la persona que más la había cuidado nunca, que había estado y estaría ahí siempre, incondicionalmente.. suspiró, lo quería tantísimo.. deseó poder verlo ahora ..
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No aguanté más y me planté en la residencia, la llamé, temí que no contestara pero al tercer tono descolgó:
  - ¿Si?
  - Necesito verte
  - Y yo pero..
  - Estoy aquí - se hizo el silencio al otro lado del teléfono, tenía el corazón en un puño.
  - Voy para abajo - volví a respirar tranquilo.

martes, 6 de marzo de 2012

Capítulo 25

Parecía una tarde más como otra cualquiera, le había propuesto a Laura ir al cine y a cenar, invitación que la chica no me había rechazado. Me vestí con mis vaqueros favoritos, una camiseta blanca que asomaba por el cuello de pico del jersey azul y mis náuticos. Tenía muchas ganas de verla, apenas habíamos estado juntos desde los exámenes. Salí de casa en coche, había conseguido que mi padre me lo dejara y fui a la residencia a recogerla.
    - ¡Hola! - me saludó alegremente cuando bajó y me vio sentado en el capó del coche - ¿y este cambio de vehículo?
    - Mayor comodidad y confort - fingí hablar como en un anuncio para coches lo que provocó que ella se riera mientras subíamos al coche - me lo ha dejado mi padre hoy porque tiene pinta de que va a llover.
    - Que apañao tu padre
    - Si bueno, me ha costado convencerlo pero ha accedido a cambio de que le lave el coche el finde que viene - arranqué y puse rumbo a nuestro destino para cenar - y lleve a mi madre de tiendas - añadí haciendo que se riera con más ganas.
Estaba preciosa y desde la oscuridad de la sala en la que se encontraban, podía mirarla sin que nadie se diera cuenta; eso era una de las cosas que más me llamaban la atención, ¿el  mundo estaba ciego? ¿cómo era posible que nadie se diera cuenta de que ella estaba allí? sacudí la cabeza, "no podía ser cierto ¿tan pillado estaba?" con suerte empezaron los trailers del principio y me relajé en mi asiento.
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Ella lo miraba de reojo, allí sentada a su lado se sentía la chica con más suerte del mundo, se había fijado en las miradas de otras chicas al entrar al cine con él, estaba muy guapo, le había crecido algo el pelo y un flequillo amenazaba con cubrirle los ojos oscuros. Comenzó la peli y Laura buscó su mano, esa mano que encajaba en la suya a la perfección, que le daba ese calor que la arropaba, que aferraba su mano con seguridad y cariño como una promesa en silencio que dice nunca dejaré de estar contigo.
Giró la cabeza y descubrió que él la miraba con intensidad, dejándola sin aliento con esa mirada penetrante que le provocaba un cosquilleo en el estómago, entonces Hugo se acercó, lentamente y esa vez Laura no sintió el impulso de quitarse, sino que se quedó esperando, sentía su respiración a solo unos centímetros de ella y cerró los ojos dejándose llevar.
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"¡Nos habíamos besado de verdad!" pensaba intentando centrar mi atención en la película que acabábamos de ver mientras conducía, pero ésta había pasado a un segundo plano, la miré, ella mantenía la mirada fija en la calle, deslicé la mano con suavidad en la suya y me devolvió un apretón con cariño. Suspiré nervioso, yo ya no podía pensar en otra cosa, quería besarla de nuevo, me sentía como un niño pequeño, torpe, inseguro, como si nunca hubiera besado a nadie y con ella todos eran primeros besos.
Aparqué cerca en la calle de al lado de la residencia y me recosté en mi asiento, sin saber qué decir cuando ella se inclinó hacia mi y volvió a besarme. Nos sentamos en el asiento de atrás, yo la abrazaba, le acariciaba el pelo, la espalda mientras la besaba, ella enredaba sus manos en mi pelo, acariciaba mi cuello, mis brazos que la acercaban a mi. El momento fue roto con una llamada de móvil, como en las películas, suspiré y miré, era mi madre, me pregunté que querría cuando vi la hora que se iluminaba en la pantalla, ¡las 2 de la mañana! le había prometido que no llegaría tan tarde, miré a Laura, ella también estaba sorprendida por la hora, llevábamos cerca de tres horas sentados en ese coche sin darnos cuenta. La miré un poco azorado y la acompañé hasta la puerta, me dio un beso de buenas noches y sonrió prometiéndome que mañana hablaríamos y se fue. Y yo me quedé allí plantado intentando entender.